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Día Internacional de la Paz

 Comentarios(1)  

                    Un día más en Gaza:

Un alto al asedio es la única esperanza de un pueblo en cuarentena

 

Por Joe Harbison, Director Nacional Interino, Visión Mundial de Jerusalén, Cisjordania, Gaza
              

 

Gaza, un pueblo de un millón y medio de personas hacinadas en una isla marcada por las balas y bombas.  Un lugar donde cascadas lentas de edificios parcialmente destruidos colapsan a causa de una guerra que no les permite mostrar luto o ser reparados.  Los habitantes de Gaza, de los cuales más del 50% son menores de 18 años, se estrujan en el caos, ajenos a su pobreza, a los escombros y a los vehículos que rugen por las calles.

Un mundo que celebra  los 60 años de la Declaración de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas y la Convención de Ginebra (y la aun más longeva Ley Humanitaria Internacional) debería llorar y gemir ante su incapacidad de cuidar compasivamente y curar una población que ha sido desplazada por un periodo de tiempo significativo correspondiente al nacimiento de una nación, al nacimiento de una declaración, al nacimiento de una tragedia. 

Tómese un paseo por las polvorientas y ahuecadas calles de Gaza y encontrará una gran tristeza reflejada en los rostros de los adolescentes.  Aquellos menores de diez años poseen una inmensa habilidad para sonreír y jugar e incluso diseñar juguetes con los restos encontrados en los escombros esparcidos por las calles.  Pero mire nuevamente a los niños y niñas post-adolecentes.  Estos se encuentran entre los muertos en vida; sus modelos a seguir se muestran grabados en carteles que se desdibujan alineados en las sombrías calles – carteles de mártires, consignas de inútil resistencia, mostrando lo que para ellos representa una esperanza de paz duradera y un futuro.  La reciente guerra en Gaza ha  empeorado el sufrimiento psicosocial de los niños y las niñas a causa del incesante asedio y la inseguridad.  Las heridas no sanarán por sí mismas;  alguien debe ayudar a enjugar las lágrimas, a sanar las heridas.    

La resiliencia es una palabra que nos gusta utilizar cuando nos referimos a las personas afectadas por cambios traumáticos.  Por las noches en su ciudad, los habitantes de Gaza son como una bola de raqueta viviente atrapada en una cancha pequeña.  Las calles pueden oscurecerse, pero sus habitantes están afuera, caminando y empujándose por las calles, comiendo shawerma, helados y falafel; parecieran ser impulsados por una fuerza de hiper-resiliencia. 

No es sorpresa que después de dos años de bloqueo en las fronteras de Gaza, la economía de la región haya colapsado, ocasionando que gente que debería estar exportando alimentos se encuentre dependiendo de la ayuda alimentaria.  Desafortunadamente, ellos también dependen de los precarios túneles subterráneos que les proveen muchos de los productos de necesidades básicas vetados, como el acondicionador para el cabello. 

La respuesta no se encuentra en una red de túneles más segura, sino en un alto al asedio.

Al preguntarle a cualquier persona: “¿cuál es su esperanza para el futuro? “ La respuesta es siempre la misma: “espero que las fronteras sean abiertas, que el asedio termine y (por amor a Dios) que mis niños no tengan que preocuparse porque un edificio les caiga encima o por ser heridos por una bala perdida cuando las Fuerzas Israelíes decidan visitarnos.”

Los habitantes de Gaza son un pueblo que se encuentra en cuarentena, asediado y bloqueado.  Pero se aproxima un cambio.  No sabemos qué permutación vendrá con este cambio, pero Insha’allah (dios mediante) será algo pacífico y hermoso; algo que sea digno de la sublime aspiración del espíritu humano. 


Ayer, un hombre a quien respeto mucho, un hombre de considerables recursos y reputación y cuyo corazón late por Gaza me dijo: “En realidad no leemos mucho aquí en Gaza” y en realidad no puedo decir que me sorprendiera ante tal declaración.  “Nos consume el instinto de supervivencia y no sabemos que nos deparará el mañana; así que, ¿por qué preocuparnos por llenar nuestras mentes con novelas y abstracciones?”  Picasso dijo alguna vez que el arte sacude del alma el polvo acumulado en la vida diaria; pero, ¿cómo lograr ese equilibrio en estas circunstancias?

Hoy, mientras caminaba por la playa repleta de basura en Gaza, observé a la multitud de visitantes que nadaban en las lóbregas aguas turbias por la contaminación.  Le pregunté a uno de los bañistas si no le atemorizaba nadar en aguas tan sucias y me respondió: “Pues sí, está realmente sucio hoy… Los desagües son abiertos y estos son drenados al océano  a lo largo de nuestra costa.”  Esto se debe en gran parte a las plantas de tratamiento de aguas negras que operan más allá de su capacidad, como resultado de las restricciones impuestas por el bloqueo israelí en Gaza.  No obstante, el bañista corrió hacia al mar y se zambulló en el agua de todas formas.


Eso, mi amigo, es resiliencia…


[El 21 de septiembre marca el Día Internacional de la Paz.  Recientemente, el Director de Visión Mundial de Jerusalén, Cisjordania, Gaza presenció la vida cotidiana en Gaza, lejos de los ideales del Día Internacional de la Paz]. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Comentarios

 

Memi
El Salvador
anadelmy3@yahoo.es
29/09/2009 10:30:23

Los relatos de las personas afectadas por las guerras creadas por los grandes imperios, que desean extinguir a los pobres, porque estos se quejan mucho, porque para ellos es una carga... Es indignante como hay personas tan malevolas en este siglo XXI, nada hemos progresado por trabajr en el verdadero desarrollo humano, las guerras y los conflcitos siguen contaminando grandemente la vida humana. para un pequeño grupo de la humanidad desarrollo humano es generar capital, pero pra la mayoria de personas excluidas de este planeta, desarrollo humano es respetar su cultura, su vida primitiva, sus propias costumbre, respetar los arboles la vida silvestre. etc. su propia cosmovisión de la vida. El Salvador, tenemos una guerra disfrazada, el hambre que esta azontando a miles de familia, la inseguridad, el ensanchamiento de la pobreza, cada día se hace mas grande..., y otra de las mas graves la Omisión del Estado frente a realizar acciones encaminadas a disminuir este fenómeno, que se vuelve una torura psicologica, cuando las familias deben suplir necesidades y no encuentran los medios... en conclusión hablamos de un salvajismo estatal.. Pensemos y debemos tener fe, en la cual todos debemos entregarnos por ir construyendo una verdadera cultura de Paz, inicemos desde ya, desde nuestra casa.... por Memi.

 

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